Republico aqui um artigo publicado em diversos jornais pela América Latina de autoria da professora Gayle Allard do IE.
gayle.jpg El cambio climático parece ser ya una realidad aceptada. Ahora, políticos, ecologistas, economistas y otros expertos tienen que buscar respuestas a la que puede ser la pregunta más urgente de nuestros tiempos: ¿qué hacemos? Han habido buenas intenciones en muchos países, pero los resultados hasta ahora han sido pobres.
Según Naciones Unidas, los únicos países del acuerdo que tienen posibilidades de cumplir con sus objetivos de reducción de emisiones de gases que dañan la capa de ozono son el Reino Unido, Suecia y Alemania. Gracias a las reducciones de los países europeos que cumplen con sus objetivos, más la pequeña reducción conseguida por Francia (-0,8%), laUEha reducido sus emisiones un 0,8% entre 1990 y 2004. Aún así, el resultado dista mucho de ser una reducción importante como pretendía Kioto. En una clara llamada de atención a los Estados Unidos, que no
firmó el Protocolo, la UE –en su última cumbre– ofreció reducir sus emisiones en un 30% si otros países desarrollados se unían al acuerdo.
Si se va a reaccionar a tiempo al problema del cambio climático, habría que buscar además soluciones prácticas y ambiciosas a nivel nacional e individual para complementar la colaboración internacional. América Latina es una región que todavía no ha entrado en el alto nivel de emisiones que caracterizan a los países más ricos. Desde esta perspectiva, la tarea a la que se enfrenta la región es más fácil: no aumentar sus emisiones. Sin embargo, la producción latinoamericana no es muy eficiente en su utilización de energía en la producción.
¿Qué se puede hacer? ¿Qué pueden hacer un país y sus ciudadanos para combatir el cambio climático mientras todavía haya tiempo? Lester Brown, experto en la eco-economía, sugiere varias medidas:
1.Terminar con la etapa de las energías no renovables e ir hacia energía solar y de hidrógeno.
2. Hacer una transición desde el consumo de productos desechables hacia el consumo de productos que se reciclan y se desmontan para poderse reutilizar.
3. Aumentar la productividad de las tierras de cultivo y del agua.
4. Proteger los productos y servicios provenientes de los bosques.
5. Rediseñar las ciudades para eliminar la necesidad de recurrir al coche para muchos de los desplazamientos,
desarrollando sistemas para bicicletas, ferrocarriles y otros transportes públicos. 6. Estabilizar la población, reduciendo la fertilidad.
7. Que los precios cuenten la verdad ecológica a través de la incorporación de los costes ecológicos al precio final que paga laempresa o el consumidor.
La mayoría de los científicos están de acuerdo en que se puede reaccionar a tiempo para frenar las consecuencias más dañinas del calentamiento global. América Latina debe aprovechar su posición
holgada para incorporar los cambios necesarios para salvar nuestro planeta.
Gayle Allard es investigadora y docente del Instituto de Empresa Business School, en España.

Deja un comentario

Your email address will not be published. Required fields are marked *

You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

*

clear formSubmit