La queja es continua. Que si los nuevos balboas pesan, que el color se va perdiendo  y hasta que tienen un parecido a las monedas extranjeras, como el peso mexicano.
Más de dos tercios de la población ha dicho que no está  de acuerdo con su acuñación.
Las razones son varias. Desde su manejo cotidiano, hasta que no tienen un valor real en el mercado y porque si se las desea cambiar en alguna casa de cambio o banco en el exterior, estas no tienen ningún valor.
Históricamente Panamá ha acuñado monedas fraccionarias, sin embargo, nunca habían puesto en circulación monedas con esta denominación.
La cifra total es de   40 millones de monedas de 1 balboa, de éstas ya han llegado al mercado panameño 34 millones.
Y pese a que también se había anunciado la emisión de  40 millones de monedas de 2 balboas, el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) ha confirmado que no se realizará la acuñación de esta denominación.
Según el viceministro de Finanzas, Mahesh Khemlani, “no se tiene prevista un acuñación de más monedas de un balboa y tampoco se está planificando la acuñación de las monedas de dos o cinco”. La Ley 8, de marzo de 2010,  establece cuáles son las características de la moneda de dos y  cinco  balboas.
Incluso, el MEF había anunciado hace dos años que para 2014 la acuñación total del
Gobierno iba a ser de 130 millones de balboas,  donde se integraría la denominación de cinco balboas.
La acuñación total de monedas, si así se realizaba, iba a quedar de la siguiente forma: 50 millones de monedas de cinco balboas, 40 millones de dos balboas y los 40 millones de un balboa que ya se han acuñado.

Ampliamente rechazadas
En un principio, las personas recibían vueltos en locales comerciales, restaurantes, etcétera, de entre una y dos monedas, sin embargo, en los últimos meses la cantidad recibida ha aumentado.
Mariana Gómez es testigo de ello. Ella pasa todos los días por el Corredor y cada vez que paga con un billete arriba de los cinco dólares  recibe únicamente monedas; y aunque le dice a la dependiente que quiere dólares,  esta argumenta que no tiene para darle vuelto en billetes, solo   monedas.
Según un sondeo no científico realizado la semana pasada en www.prensa.com, el 77.69% de las personas consultadas asegura haber recibido monedas en comercios, restaurantes y bancos, en vez de billetes de 1 dólar, y sólo el 19.23% dijo haber exigido el papel moneda.
Las respuestas fueron varias. Desde que han recibido entre 5  y 10 monedas por un cambio hasta que en los bancos le dicen que existen pocos billetes de dólar y por eso no se les pueden entregar.
El MEF asegura que como la moneda es nacional y de curso legal se puede utilizar en todos los comercios.
Pero  no es de uso forzoso y no hay obligatoriedad de que se deba utilizar la moneda.
Así que si la persona prefiere billetes de dólar, así lo debe exigir, pues  la mayoría de la población rechaza estas monedas.
La firma Unimer Research Leadership realizó una encuesta  del 22 al 25 de marzo para el diario La Prensa donde se le preguntó a los encuestados: ¿está de acuerdo o en desacuerdo con que el gobierno de Ricardo Martinelli haya puesto a circular las monedas de 1 balboa?
El 67.1%   dijo no estar de acuerdo con esta medida, el resto está a favor. La encuesta afirma que las mujeres son las que están en mayor desacuerdo, al igual que las personas que viven en la provincia de Panamá y Colón.

¿Ahorros?
Según  José Ramón Fernández, jefe de la unidad de adquisiciones y contrataciones del Estado, el país ha tenido un ahorro aproximado de 500 mil dólares anuales en concepto de disminución de la  importación de nuevos billetes de un dólar  y por la exportación de billetes de esta denominación que ya no están aptos para la circulación.
El señoreaje obtenido por la acuñación de las 40 millones de monedas de un balboa fue de 30 millones de dólares, detalla.
Lo que indica, en matemáticas simples,  que cada moneda acuñada tuvo un costo de fabricación de  10 centésimos.
Aunque se hayan introducido estas monedas, el Banco Nacional de Panamá continúa colocando billetes de un dólar para reponer los que están deteriorados, dice el MEF.
Para el director de asuntos económicos de la Cámara de  Comercio, Industrias y Agricultura de Panamá, Manuel Ferreira, es positiva esta acuñación y no tiene un impacto en la masa monetaria ni en la inflación, porque el país recibe el beneficio del señoreaje.
“El valor cuesta más que la diferencia, que viene siendo una ganancia para el Estado y no afecta en nada a la economía”, sostiene Ferreira.
Pero aclara que “las personas están algo reacias a aceptar las monedas, sin embargo esta moneda está en circulación y es útil en el comercio.  En la actualidad, se intercala el uso de los billetes y las monedas”, explica Ferreira.
Los especialistas en economía del  IE Business School admiten que aunque esta emisión ha  sido pequeña, aconsejan que cuando se haga sea bajo un proceso serio y controlado para que no genere más masa monetaria en circulación.
Especialistas hablan de que un billete tiene una vida útil  de 40 meses (3 años aproximadamente), mientras que las monedas duran 34 años.
“Usar el dólar da seguridad porque es una moneda de referencia internacional. Es diferente si se emite una moneda nacional   con el mismo valor del dólar”, asegura el IE Business School.   Cifras de la Oficina de Responsabilidad Gubernamental de Estados Unidos indican  que el Gobierno estadounidense se ahorraría 5 mil 500 millones de dólares en 30 años si sustituyera los billetes de un dólar por las monedas.

Especialistas
Para el economista Diego Quijano el rechazo debería ser “más que por las razones de su incómodo manejo, porque amenaza la continuidad de una institución económica que ha existido por más de 100 años en el país, a saber, la ausencia de un banco central que emita monedas y sea un prestamista de última instancia”.
“Por esta razón, Panamá cuenta con un sistema bancario estable, que los precios suben con menor rapidez de lo que sube en otros países. Y precisamente, el que Panamá no emita monedas por sí sola ha hecho que el sistema bancario sea más sólido”, señala el experto.
Varios analistas consultados dijeron estar a favor de que no se continúe acuñando las demás monedas que fueron establecidas en la Ley 8 de 2010, porque de lo contrario serían 370 millones de balboas dispersados en toda la economía y no habría una certeza de que entraron para reemplazar la misma cantidad de dinero en dólares o si fue creado de la nada.
“Se debería eliminar la ley que fue aprobada, porque deja una puerta abierta para que un futuro  gobierno  pueda continuar  acuñando monedas”, enfatiza Quijano.
El especialista destaca que hasta 1968 se emitieron monedas fraccionarias (las que tienen un valor de menos de un dólar)  y que tenían un respaldo porque estaban hechas de plata.
Quijano propone que para que esta moneda tenga respaldo, el Gobierno debe depositar el equivalente a lo acuñado en la cuenta del Sistema de Reserva Federal (FED) en Estados Unidos, “lo que eliminaría cualquier efecto que tenga el balboa y que esté respaldada por una misma cantidad de dólares”.
El especialista Ernesto Bazán coincide con Quijano y agrega que aunque la emisión es pequeña, hay que reconocer que por razones culturales los usuarios prefieren el uso de los billetes en vez de las monedas.
Pero, más que la costumbre, Bazán señala que las personas perciben el dólar estadounidense como una moneda “fuerte” y por lo tanto prefieren los dólares a los balboas.
Y estos problemas se agravarían, estima Bazán, si el Gobierno emite las monedas de las demás denominaciones (dos y cinco balboas).
La gerente de la consultora Goethals Consulting, Irene Giménez, explica además que esta situación es peligrosa porque se pueden  ver los ejemplos de países como Argentina, en donde se emitían monedas sin ningún respaldo y cómo su economía fue cayendo.
“Es la causal de la pérdida de la institucionalidad de un país, en las naciones que tienen emisión  de su propia moneda y baja institucionalidad, lo que se consigue es la destrucción de esos países”, afirma Giménez.
Además, esta experta aclara que la tendencia en el mundo es todo lo contrario a lo que está ocurriendo en Panamá.
Países como Zimbabwe en África están reemplazando sus monedas locales porque tenían muchos ceros. Ahora ellos están utilizando monedas mucho menos complejas, como el dólar. “Ellos eliminaron el banco central y les está yendo muy bien”, comenta.
Pero a la gerente de Goethals no solo le preocupa el hecho de que la economía podría crear una burbuja de que hay mucho dinero, sino que por el simple hecho de que cada dólar que se introduce en el sistema bancario es colocado, como mínimo, siete veces en el sistema.
“Cada vez que se coloca un plazo fijo, ese banco tiene la capacidad de prestar ese dinero a otra persona y así sucesivamente”, comenta.
Es como si el dinero se multiplicara y es la misma cantidad de balboas que fueron emitidos.
¿Cómo funciona el sistema?
Quijano explica que la economía panameña funciona por la cantidad de dinero que entra por las actividades del turismo, venta de productos, exportaciones y la venta de servicios.
“El tema no es que genera mayor inflación sino que va a colaborar en el proceso inflacionario que se importa de los mercados internacionales”, comenta.
Agrega que si la razón era por el alto costo de la introducción de nuevo billetes, ¿por qué no  se utilizaron las monedas de dólar que están circulando en Estados Unidos y que también se usan en las economías dolarizadas como El Salvador y Ecuador?
La diferencia es que el dólar pesa más en los mercados internacionales, mientras que el balboa no.

Artículo publicado en Martes Finaciero, el martes 19 de junio de 2012.

Para ver el artículo haga click en el siguiente link: http://www.martesfinanciero.com/history/2012/06/19/informe_central.asp

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