Estudiantes latinoamericanosLos jóvenes latinoamericanos optan cada vez más por estudiar un posgrado en el extranjero y, pese a que EE UU sigue siendo el destino habitual, España atrae cada vez más por la ventaja del idioma y el prestigio de algunas escuelas de negocios. En el curso 2013-2014 llegaron 11.301 estudiantes para especializarse, el doble que en el curso 2008-2009, cuando 5.711 jóvenes cruzaron el Atlántico después de terminar la universidad, según datos del Ministerio de Educación. Los alumnos de América Latina son también el principal grupo de extranjeros en las instituciones españolas, seguidos por los europeos (4.503).

El mexicano Juan Pablo Rullan y el venezolano Carlos Belloso llegaron a Madrid para estudiar un máster a través de distintas vías y por diferentes motivos. Pero ambos eligieron la IE Business School.

A Rullan no le importaba “empezar de cero”. Cuenta orgulloso su decisión de elegir el programa de MBA en IE, tras licenciarse en Ingeniería Industrial y trabajar durante cinco años en el área de logística de la multinacional Wal-Mart. “Quería reforzar mis conocimientos. Ha abierto mi visión sobre nuevos sectores y el comercio electrónico, y me ha dado mucho más estructura sobre cómo manejar una empresa”, explica este estudiante de 30 años. “Hay una ola de optimismo en México. La economía va a crecer, pero también va a estar más difícil para nosotros. Con un mercado más abierto, va a llegar gente cada vez más calificada. Hay que estar preparado para todo eso”, añade.

La matrícula del máster cuesta 77.600 dólares. Para conseguirlo, recurrió a una asociación sin fines lucrativos y a una empresa que da créditos estudiantiles. “Hay muchas maneras de financiarte por intereses muy bajos, a pagar en cinco o 10 años”, asegura. Ese aumento de becas y préstamos ha sido fundamental para que cada vez más latinoamericanos busquen un posgrado en el extranjero, según explica Inma Fortanet, miembro de la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas (CRUE). “Ha cambiado mucho la relación de España con esos países. Ya no son considerados naciones en desarrollo, sino economías emergentes. España ha dejado de becar sistemáticamente a estos estudiantes y ahora son las universidades o Gobiernos de los países de origen quienes los becan”.

Las instituciones saben que parte de su mercado está en América Latina y, por ello, han reforzado su presencia abriendo oficinas y ofreciendo charlas informativas. En el caso específico de IE, que lleva 15 años presente en la región, ha abierto ocho agencias allí y otra en Miami, según William Dávila, director de Desarrollo Internacional de la institución.

El número de alumnos pasó de 5.711 a 11.301 entre 2008 y 2013

El venezolano Carlos Belloso tuvo otro motivo más para venir a estudiar a Madrid: huir de la situación política de su país y, sobre todo, de la inseguridad ciudadana. “Uno está siempre asustado. Además, aunque se consiga un buen trabajo, no se puede tener un buen nivel de vida”, explica el joven, de 24 años, que optó por el máster en Management de la IE. No le importó haber tenido que costear sus propios estudios. Cuando los termine en julio de 2015, está decidido a buscar trabajo en España y quedarse unos años más. “Quiero algún día regresar a Venezuela para contribuir con mi país, pero cuando la situación esté mejor”, finaliza.

Pese al éxito de las escuelas de negocio, las universidades más demandadas todavía son las públicas: de los 11.301 latinoamericanos que llegaron a España para estudiar un posgrado en el pasado curso, 7.070 fueron a instituciones públicas y 4.231 a privadas, según datos oficiales. La boliviana Tatiana Marras, de 34 años, consideró como opción la Universidad Complutense de Madrid para seguir con sus estudios en farmacia por la recomendación de un profesor de la carrera. Además, no había un programa de doctorado en su país y no podía irse a EE UU por su nivel de inglés. Y tras conseguir una beca de la Agencia Española de Cooperación y Desarrollo eligió España como destino. En pocos meses finalizará su tesis, enfocada en tecnología farmacéutica. “Quiero volver a mi país. Creo que allí puedo aportar más”, sostiene.

Experiencia parecida tuvo Rosario Zanetta, que tenía 29 años cuando logró una beca de la Fundación Carolina para estudiar periodismo en España. Dejó entonces su trabajo en la sección de economía del periódico Mercurio de Chile para cursar el máster de periodismo de la Universidad Autónoma de Madrid/El País. “Buscaba tener una base más amplia”, cuenta. Regresó a su país y ahora trabaja en la revista Qué pasa escribiendo largos reportajes. “El máster me sirvió un montón. Las notas sobre economía quedaron atrás”.

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